sábado, 5 de septiembre de 2015

La iglesia y La violencia política


La misión de la iglesia y la violencia política

  1. Definiciones
    1. Violencia

Para dar un concepto al termino violencia[1], empezaremos diciendo que la vida en si misma no tiene calificación ética, al ser humano se le considera como valor absoluto, por ello se le debe respeto incondicional. La vida es un don y un derecho esencial al ser humano, un valor innegable hacia el cual todo nuestro actuar debe estar orientado.

Etimológicamente hablando la violencia esta relacionada con la fuerza, de ahí que se defina, como un acto de imposición de un hombre hacia otro hombre, un acto contra la libre voluntad. Contrariamente a esta imposición se observa una señal de impotencia y de incapacidad departe del que impone ya que reduce y viola la libertad y dignidad del otro.

De esta forma se concluye que al negar la dignidad a mi prójimo, le estoy negando a Dios el Creador, le niego la igualdad que tienen todos los seres humanos[2]. Siendo la violencia, el desprecio de la vida, existen diversos niveles de violencia y uno de ellos es la violencia política.

    1. Violencia política.

Claro es, que la política es un derecho de la persona, la constitución la regula y la reconoce, también es claro de que este hecho no excluye la posibilidad de que por medio de la política se manifiesten actitudes violentas, como suceden. Estas actitudes violentas suelen manifestarse por ejemplo, en la resistencia a las demandas sociales, económicas, políticas y culturales, en la agudización de las contradicciones sociales, en el sectarismo ideológico y pragmático entre partidos políticos que llevan a situaciones de violencia política o también a la lectura de la realidad que prioriza las opciones político-militares, llamada también violencia revolucionaria.

Esta probado que existe una relación directamente proporcional entre el sistema sociopolítico y la ampliación o disminución de la violencia política en cada nación. Así se puede observar que mientras el sistema tenga mayor efectividad en sus criterios de administrar justicia menor será la producción de violencia política en una nación.

Contrariamente a mayor distanciamiento del sistema frente a las demandas sociales, al orden democrático e indiferencia frente a la corrupción, mayor será la posibilidad de violencia política, pero esta violencia puede ser legitima o ilegitima, para comprenderlas mejor vamos a trabajarlas.     

  1. Tipos de violencia política.

    1. Violencia política que proviene del estado

      Este tipo de violencia esta sustentada socialmente y se la reconoce como legitima, se la llama también “la coercividad del estado”, así pues, el estado en nombre del bien común, del orden, la seguridad y los bienes jurídicamente protegidos, obliga, prohíbe, reprime, castiga, administra justicia y tiene el monopolio de la coerción. La violencia en este caso es el medio especifico y exclusivo del poder político, pero no es el principal ya que solo se la emplea secundariamente.

      Pero cuando la violencia del estado prescinde del consenso, rebasando sus limites, queda seriamente cuestionada su legitimidad, volviéndose una violencia estatal ilegitima, cuyo marco puede ser ilegal. Esto se puede graficar en el uso constante de la fuerza militar o policial en reemplazo del dialogo, cuando se presentan manifestaciones de descontento con el poder político vigente.

      La expresión mas grave de esta violencia ilegitima se da cuando los organismos del estado, desconocen los derechos y libertades del ciudadano, cuando se implantan las dictaduras, cuando se generaliza la represión en contra de los grupos levantados en armas, no diferenciando a los colaboradores de los sospechosos, tocando así a civiles inocentes, cometiéndose desapariciones, torturas, asesinatos, persecución etc, hechos que violan flagrantemente los derechos humanos. Estos hechos acarrean rechazo interno y condena internacional.

      Esta violencia ilegitima, que es parte de la violencia estructural, acumulada históricamente, ha hecho mellar la confianza en el estado, a pesar de esto, la sociedad cada vez mas espera que sus autoridades puedan hacer uso legitimo de sus funciones, y se puede administrar realmente justicia, aunque este resulte ser un proceso lento, y necesite de una firme y activa voluntad nacional de transformar el estado.

    2. Violencia política que proviene de los organismos políticos legales o jurídicamente protegidos

Muchas veces los grupos partidarios hacen uso de una acción política antidemocrática, su estructura vertical, confunde la disciplina partidaria, con la intolerancia y el autoritarismo. Para lograr mayores adeptos llegan a utilizar la intimidación y hasta la violencia activa. Estas actitudes comúnmente se dan cuando se esta en elecciones presidenciales o municipales, el discurso político pasa a un segundo plano, y la descalificación moral del contendor político se vuelve un objetivo.

Finalmente cuando se ha conseguido obtener el poder, la pertenencia al partido, se considera un requisito para acceder a empleos y cargos, en otros casos el nepotismo se vuelve una practica común, dándose como resultado los tratos discriminatorios y generándose una actitud de desconfianza en la ciudadanía. Estos hechos hacen que se cuestionen a los partidos políticos como realmente canales democráticos de expresión.

    1. Violencia política que proviene de los grupos alzados en armas

      Este tipo de violencia es la que suspende las reglas del orden social, anula la ley y convierte a los levantados en armas en legisladores. Aunque la constitución señale en algunos casos el uso legitimo “del derecho a la insurgencia” no se debe hacer uso de este, sin observar objetivamente cuales son sus usos y limitaciones.

      Hay formas de manifestar la resistencia civil y de ejercer presión democrática sin llegar a hacer uso de practicas terroristas, que atenten contra la vida y la seguridad nacional, rompiendo así el estado de derecho y el régimen democrático. Cuando este tipo de violencia se impone entonces se agota en si misma y pierde toda cualidad simbólica. Sin embargo, este tipo de violencia no se debe despreciar ya que puede reflejar la situación real de la sociedad.

III. Enfoque bíblico de la violencia


a. Jehová y la violencia en el A.T.


En el contexto bíblico el termino “violencia” principalmente se usa para describir al opresor, a aquel quien instiga y oprime al débil, las actividades que ejecutaba el ejercito de Israel en sujeción a la actividad divina nunca adquieren este sentido[3].

Aunque el proceder de Jehová en el A.T. pueda parecer ambiguo en algunas ocasiones, su intención es clara y fuera de dudas, ya que su obrar va contra toda manifestación de injusticia. También debemos tomar en cuenta que esta actitud radical, se ejecutaba en favor del oprimido. Jehová aparece como defensor del oprimido, del huérfano, de la viuda, del pobre etc.

Además, Jehová en esos textos es presentado como un Dios guerrero (los libros históricos principalmente), con un lenguaje propio del tiempo y de la cultura, que intenta manifestar el favoritismo de Jehová para con su pueblo. Esto es importante reconocerlo, por que el fanatismo religioso de este y otros tiempos, ha tomado estos textos para provocar y justificar “cruzadas”, “guerras santas”, “guerras espirituales” etc.

Finalmente hay que señalar que la imagen de Jehová en la Biblia ha ido cambiando gradualmente al transcurrir de la revelación, así paso de Dios guerrero a Dios humilde  y pacifico, que triunfa frente a la violencia, soportándola voluntariamente, como dice el profeta Isaías:

Isaías 53:8Por medio de violencia y de juicio fue quitado;
y su generación, ¿quién la contará?
Porque fue arrancado de la tierra de los vivientes,
y por la rebelión de mi pueblo fue herido.
   9    Se dispuso con los impíos su sepultura,
mas con los ricos fue en su muerte.
Aunque nunca hizo maldad
ni hubo engaño en su boca,
   10    Jehová quiso quebrantarlo,
sujetándolo a padecimiento.
Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado,
verá descendencia, vivirá por largos días

    1. Jesús y la violencia en el N.T.

Conviene tener en cuenta la complejidad del proceder de Jesús, su palabra, actos y aun la perspectiva en que se coloca, para no caer en reducciones de su mensaje. Jesús vino a anunciar el reino de Dios, su sola venida, desencadeno una violencia difícil de caracterizar, y esto se debe a la falta de términos apropiados. Mas esta tensión no se deja notar por que El mismo la encubre.

Frente a un orden injusto que no acoge los postulados del reino y peor aun los obstaculiza, Jesús hace notar su protesta valiéndose de su predica y consecuencia, ocasionando reacciones entre los conservadores de la ley. Al obrar así Jesús establece una actitud legitima en pro de los intereses del reino, a la vez que desarraiga toda actitud contemplativa, indiferente  y de resignación que pudiera tener todo discípulo de Jesús. Esta actitud que confronta la violencia, expresa una posición a un mas radical que la del A:T. Ya que exige el perdón y el amor hacia los enemigos. Pablo lo diría así: No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal Rom. 12:21.

Por otro lado Jesús resiste a la tentación de instaurar el reino de Dios por medios violentos, lo que El desea es tener seguidores que en ejercicio libre de su propia voluntad hayan optado por los valores del reino. Por ello Jesús no busca ninguna medida coactiva para atraer mas adeptos a su movimiento. Ni en su mensaje, ni en su proceder cabe el uso de la violencia mas si el desafió impulsivo de ganar al enemigo destruyendo su enemistad. ¿Pensáis que he venido para traer paz a la tierra? Os digo: no, sino enemistad. Lucas12:51

En el evangelio no encontramos una ética de la violencia, lo principal que nos dice acerca de ella, es que no es necesaria para alcanzar los intereses del reino. Este criterio ético nos empuja a suprimir todo tipo de violencia y aun mas, a desbaratar toda fuente de donde podrían brotar sentimientos de opresión que den lugar a revueltas o levantamientos. Esta lógica amerita una total reflexión sobre nuestro contexto, supone crear formas y medios que canalicen las preocupaciones y aflicciones de nuestra sociedad, supone responder con la existencia, las exigencias del evangelio. »El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama. Lucas 11:23

Sin embargo, el apóstol Pablo en Romanos 13 nos plantea una interrogante ¿debemos someternos siempre a las autoridades? Aparentemente así debe de ser, pero hay algunas observaciones que se deben tener en cuenta. El apóstol Pedro en hechos dice: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres[4] y Pablo dice:

16¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerlo, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte o sea de la obediencia para justicia? 17Pero gracias a Dios que, aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina que os transmitieron; 18y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia[5].

Ante esto que podemos decir, ¿es absoluta la obediencia a las autoridades? Creo que no, según lo que hemos leído, se obedece a las autoridades por que Dios así lo demanda, no porque su existencia constituya un absoluto. Esto nos recuerda que las autoridad adquiere su legitimidad cuando se deben a sus leyes y las leyes cuando respetan la vida y a Dios, así lo vemos en romanos 13.

Es presumible que la sumisión a las autoridades en Romanos 13, lleve consigo una cláusula de recensión. Esto lo digo por que la posición de Pablo en cuanto a las autoridades adquiere un carácter absoluto solo por que Dios las ha impuesto, esto es importante señalarlo, ya que lo que proviene de Dios es bueno y verdadero para el hombre, no obstante las autoridades se legitiman en sus cabales funciones, por que así lo demandan sus leyes.

Por tal razon, Romanos 13, se convierte en una queja al sistema y una protesta al imperio. Es sabido que el imperio Romano y sus leyes distaban mucho de las premisas aquí  establecidas por el apóstol, primero no consentían que el estado este al servicio de Dios, segundo las leyes dadas debieran buscar el bienestar del ser humano, sin embargo no era del todo así, ya que en la practica eran a la inversa y tercero, el ejercicio de la coerción legitima del estado, debiera ser para el que viola las leyes y no para el que hace el bien, sin embargo esto no se cumplía en su totalidad.

Esto solo nos lleva a tener en cuenta el lenguaje retórico del apóstol que es muy común en toda su carta, no se trata de un sometimiento total a las autoridades sino de un llamamiento a la sumisión a Dios tomando en cuenta a las autoridades, por que se comprende que las autoridades impuestas por Dios deben de obrar en justicia y en conformidad con la ley

¿Qué debemos hacer los cristianos frente a estos tipos de violencia política?

  1. La misión de la iglesia frente a la violencia política

    1. Reflexiones previas

      A la luz de lo que hemos visto e investigado, y siendo que somos, sal y luz de la tierra y  embajadores del reino, no podemos quedarnos incólumes frente a ningún tipo de violencia, menos cuando esta directamente mella nuestra presencia cristiana. La pregunta que tenemos que hacernos ante la violencia política es ¿debemos esperar que suceda con uno de nuestros seres queridos para reaccionar?. La comisión de la verdad, a develado parte de los abusos que se cometieron en los periodos que reino la violencia política en el Perú (en sus tres vertientes), lo triste es saber que nuestra indiferencia nos ha hecho cómplices en estos atropellos, muchos de nuestros hermanos han perdido la vida injustamente, y muchas personas han visto como se mancillaban sus derechos.

      Si no hacemos nada, muchos casos mas se presentaran hasta que nos toque a nosotros, por ello debemos hacer algo y prontamente, creo que debemos recordar y aprender de nuestra historia para que no vuelva a suceder, Raul Porras Barnechea dice: “no hay patria sin historia[6] en palabras de Jesús: Así que todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos Mateo 7;12

Como cristianos evangélicos, tenemos que organizarnos y actuar en busca de soluciones (es mejor hacer el intento, que nunca haberlo intentado). Hacer la denuncia de algún abuso constituye ya un significativo primer paso, recordemos que el apóstol Pablo hizo valer sus derechos de ciudadano romano[7] cuando fue encarcelado injustamente en Jerusalén. Esta debe ser una de nuestras herramientas de expresión, la legalidad, todos tenemos derechos y debemos reclamarlos cuando estos se ven atropellados, recordemos que solo así podremos crear una conciencia civil digna. En palabras del Apóstol: El que sabe hacer lo bueno y no lo hace, comete pecado. Santiago 4:17

 Debemos sensibilizar  y concientizar al pueblo cristiano, sobre los derechos correspondientes a todo ciudadano común. Para esto debemos valernos de las vías que tenemos a disposición, como materiales de formación e información, programas educativos, charlas, talleres etc. Aunque esto podría ameritar una mayor organización, existen en nuestro medio algunas entidades que podrían facilitarnos algunas tareas, instituciones que se encargan de brindar recursos cívicos, lo que nos quedaría por hacer, son los contactos, empezar y difundir esta noble tarea.

    1. Alternativas misionológicas frente a la violencia política

      1. Desplazar la atención hacia los sectores mas violentos de la sociedad.
        Esto significa, una nueva manera estar presente en la sociedad, desde la gente que convive día a día con la violencia política, esto supone una doble toma de conciencia, la de los sectores mas perjudicados y la de la practica de protesta en favor de los intereses del reino.

      2. Ejercer la protesta desde el otro, el débil.
        Las periferias son los lugares donde el sistema político-social, deja notar toda su corrupción, es precisamente allí donde se ejecutan las mas dramáticas coerciones en contra de los derechos humanos, estos sectores críticos merecen una constante atención.
         
      3. Reseñar los casos de violencia.
        Sin este conocimiento no podremos desarrollar una mejor metodología en el tratamiento de los casos de violencia política, mantener estos precedentes nos permitirá tener una memoria fresca de lo que no se debe repetir, a la vez que permitirá detectar posibles casos de violencia política.

      4. Hacer misiones a través de la solidaridad, la fe, la vida y la esperanza.
La solidaridad es una condición fundamental, para el avance evangelizador, esto también significa promover en los ciudadanos la búsqueda de su identidad, el reconocimiento de su dignidad y el respeto por sus diferencias, esto ayudaría para que no se atropellen sus derechos. Solo así se podrá vivir y promover la esperanza en el Cristo crucificado.

      1. Ser críticos frente a las ideologías políticas.
Esta tarea deber ser asumida por todos los cristianos, sobre todo en aquellos que tiene una función representativa y educadora, a esto urge conocer sobre las diferentes corrientes políticas, para que no se peque de ingenuos, apoyando gobiernos y políticas que atenten los principios cristianos.

6. En ultima instancia se puede hacer uso de nuestra función legislativa, habilitada por el art. 31 de la constitución política.









Conclusión


La violencia política en nuestro país ha sido un mal que ha afectado toda la comunidad, ha sido un mal que ha destruido la imagen de Dios en cada ser humano, ha sido la negación de Dios al hombre, por que ha manipulado, ha maltratado y violado los principios mínimos del ser humano, el derecho a la vida.

Es nuestra misión que esto sigua siendo un recuerdo ingrato, es nuestra misión que los errores del pasado no se sigan repitiendo, que nuestra actitud indiferente de otros tiempos termine y renazca una actitud vigilante y pacificadora.

El evangelio a si nos lo demanda, las premisas del reino así nos lo señalan, es necesario pues que nos pongamos a trabajar en estas áreas que han sido abandonadas por la iglesia y su misión.  Desarrollemos propuestas alternativas en bien de los que sufren violencia política, no esperemos que nos toque a nosotros para lamentarnos.

Recordemos que Jesús vino a traer libertad al oprimido, paz al afligido, y nosotros debemos seguirle sus pisadas.







Bibliografía


  1. Ceps, Revista contexto, año 6, nº 1-13. lima 1996.
  2. Desco, Violencia y pacificación, Desco y comisión andina de juristas, 1989, talleres gráficos gamacolor 416p. Lima.
  3. Desco, Violencia y política, Tomo I,II, lima
  4. Encuentro Revista, Nº 47,48, 1988 p 234-41, Lima.
  5. Conep, Consulta Nacional sobre la misión de la iglesia, 1987, lima 279p.
  6. Garcia Sayan, Democracia y Violencia en el Perú, cepei, 1988,132p. Lima.
  7. Porras Barnechea, Raul, Los Cronistas del Perú (1528-1650) y otros ensayos, Lima, Editorial e imprenta DESA, Banco de Crédito, 1986.
  8. Van der maat Bruno A. Violencia y Vida, caminos cristianos por la paz, cecycap, Arequipa, 1987, Publicer 189p.
  9. Stob Enrique, reflexiones éticas, Tell, Grand Rapids, 1982, EUA, 260p.
  10. Constitución Política del Perú, 1979.
  11. Formación de la nueva evangelización, Editorial labrusa, 1988, 188p, Lima Perú.


[1] DESCO, violencia  política, q989, vol, I,II. Lima.
[2] Génesis 1:26,27.
[3] Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998
[4] Hechos 5:29
[5] Romanos 6:15-18
[6] Porras Barnechea, Raul, Los Cronistas del Perú (1528-1650) y otros ensayos, Lima, Editorial e imprenta DESA, Banco de Crédito, 1986, p.7.
[7] Hechos 22:25-29

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