1.- LA
NUEVA CARTOGRAFÍA
La historia
de la iglesia esta cambiando radicalmente, hoy la vanguardia de los estudios no
se encuentra en algún momento particular.
La historia como diálogo
Para que
haya dialogo debo respetar la otredad de mi interlocutor, y si no existe este,
es imposible él dialogo. En la historia el dialogo seda cuando el pasado se
dirige a nosotros y nosotros a el.
Historia y geografía
Hay una
verdadera conexión entre la historia y la geografía, resulta imposible seguir
la historia sin comprender el escenario
en que tiene lugar. Los cambios en el mapa del cristianismo deberían ser
evidentes para conocer el cambio que ha sucedido en estas últimas décadas.
El viejo mapa
El mapa del
cristianismo que nos servia hace unas pocas décadas ya no funciona, los grandes
vacíos que se observan en los textos de historia de la iglesia, nos señalan que
la historia estaba contada desde un punto de vista muy tendencioso.
Una nueva conciencia y un nuevo mapa
Hoy ya no se puede contar la historia sin tener
en cuenta los diversos factores que le dieron forma, hoy se tiene que usar otros mapas. Ya no se
puede hablar de un centro o de dos, hoy ya no es posible, hay muchos centros,
tanto en la vida actual de la iglesia
como en el modo en que la historia pasada de la iglesia se escribe, el
policentrismo.
Consecuencias del nuevo mapa
Hoy los
centros de vitalidad no son los centros de recursos económicos, y esos centros
son varios. Hoy no cabe duda de que la inmensa mayoría de los recursos
financieros de la iglesia se encuentra en el atlántico norte, sin embargo, la
proporción de cristianos continua disminuyendo, mientras que en los países
pobres hay una verdadera explosión en el
crecimiento del cristianismo. La nueva geografía del cristianismo es policéntrica,
la segunda dimensión es que aun en el sur no hay un nuevo centro.
No se trata sólo de un cambio más
El mapa de
la iglesia a cambiado repetidamente a través de los siglos, ha sufrido cambios
en términos geográficos, pero en lo ideológico no ha cambiado. El mapa de
Eusebio era monocéntrico y providencial, puesto que para él todos los
acontecimientos del pasado llevaban a la situación que él mismo experimentaba y
que estaba convencido era obra de Dios.
El mapa de hoy es muy diferente, de cada uno de sus diversos centros
vienen diferentes lecturas de toda la historia de la iglesia. La fluidez misma
de nuestros mapas y la consiguiente fluidez del pasado implican que tenemos la
libertad y hasta la obligación escribir de nuevo la historia.
Otras dimensiones
Sin
embargo, la geografía no es plana y en este sentido la historia esta cambiando.
2.-LA NUEVA
TROPOGRAFIÍA
La
topografía de la historia eclesiástica también ha cambiado radicalmente.
Nuevas voces
La iglesia
en América Latina ha crecido de tal modo
que ya es anticuado releer los textos de historia de hace unos 30 años, ahora
el tercer mundo es el mundo del futuro.
Nuevas preguntas
Cuando
antes leíamos la historia, lo hacíamos desde una perspectiva orográfica, desde
las montañas sin descender a los valles, ahora vemos las deficiencias de tal
historia de un modo que los historiadores de hace unas épocas no podían ver. La
razón principal es que quienes ahora escriben la historia frecuentemente son
personas que conocen los valles mejor que las cumbres. Pero por su propia
naturaleza la historia tiene una inclinación aristocrática inevitable.
La historia desde el margen
El
resultado es que muchos han empezado a plantearles a los textos y a los restos
arqueológicos del pasado preguntas que
muchos de nuestros profesores nunca se lo habían planteado, ¿por qué hay gente
rica y pobre? Estas preguntas no eran teológicas, ahora si lo son.
La presencia femenina
A través de
los siglos se les ha impuesto a las mujeres toda clase de limitaciones, y no se
les ha permitido elevarse a las posiciones destacadas reservadas para los
varones. También en este sentido la topografía eclesiástica ha cambiado
drásticamente.
Lo cotidiano
Es
sorprendente notar por cuanto tiempo hemos vivido creyendo que es posible establecer
una clara separación entre la historia y la naturaleza, y que es la primera que
caracteriza al ser humano. Lo que olvidamos es que la historia no puede
existir sin la naturaleza. Para entender
la historia no basta con mirar las montañas y sus logros históricos, también es
necesario estudiar la vida cotidiana de los cristianos.
Lo popular
La historia
eclesiástica tiene que ocuparse hoy de las muchas practicas de la religión
popular, lo que anteriormente se le llamaba sincrético. Quizá la historia debería
ser lo suficientemente objetiva para no omitir juicios. Hablar hoy de religión
popular implica que las practicas religiosas de la población no son
aberraciones periféricas de una religión supuestamente pura, sino que son el
modo en esa religión se vive y se cree en el pueblo. La nueva topografía de la
historia nos fuerza a examinar de nuevo los temas que han sido centrales para
la historia.
Cambios cartográficos
La nueva
topografía de la historia eclesiástica también implica algunos cambios cartográficos. La nueva topografía en
los EE.UU, que incluye un numero de hispanos tal que aproximadamente es la
mitad de la iglesia católica y un numero creciente de protestantes latinos, ha
cambiado la cartografía religiosa de ese país. Esto muestra que los cambios
topográficos llevan también a cambios cartográficos.
Otras dimensiones
Pero cuando
cambia la cartografía y la topografía suceden los cataclismos.
3.- CAMBIOS
CATACLÍSMICOS
Se trata
del elemento del tiempo y por lo general se piensa de la geografía en términos
de espacio, lo mas importantes de esos cambios reciben el nombre de cataclismos
La geografía también tiene historia
Los cambios
que están teniendo lugar actualmente en la historia de la iglesia hacen surgir
nuevos siglos y acontecimientos anteriormente sumergidos en la falta de interés
y también tienden a disminuir la
importancia de otros siglos acontecimientos que antes fueron de primer orden.
Los grandes continentes
Los cuatro
grandes momentos de estudio para la iglesia eran el siglo 4 con Constantino, el
siglo 13 con Tomas de Aquino, el siglo 16 con la Reforma y el siglo 19 con el
racionalismo.
Un nuevo continente
Ahora, sin
embargo, entre el siglo 2 y 3 aparece una etapa no muy tomada en cuenta, que
empieza a ser cuestionada, a razón de que los textos fueron recibidos de
Eusebio, y que este obedecía al nuevo orden constantiniano y como teólogo
tendía a interpretar en términos neoplatónicos. En cuanto a los emperadores hoy
se hace un debato si Domiciano fue o no un buen emperador, por otro lado según
va cambiando el mapa del cristianismo también va cambiando nuestra
interpretación de las persecuciones del siglo 2 y 3. Hoy en día nuevos enfoques históricos están
redescubriendo material importantísimo, sobre liturgia, culto, los
renunciamientos que habían estado mudos por la miopía historicista. Y una vez
mas los siglos 2 y 3 surgen de la sombra del siglo 4 y se vuelven nuevamente
importantes para la iglesia del tercer milenio.
Una nueva cordillera es un viejo continente
El siglo 16
no es solo el periodo de la reforma sino también de la conquista española, ese
cambio cartográfico, es también de dimensiones cataclísmicas puesto que se relaciona estrechamente con varios
acontecimientos en décadas recientes que han cambiado radicalmente nuestro
entendimiento del siglo 16, podría decirse
que el cambio cataclísmico que ha afectado nuestra visión del siglo 16
es tal, que toda una nueva cordillera ha surgido en el y esa va siendo mucho
mas importante que la anterior. La del abismo que separaba al catolicismo y al
protestantismo es cada vez menor.
Otro siglo diecinueve
Hoy tanto
el siglo 16 como el 19 están sufriendo cambios en la mente de los
historiadores.
Resumen: una nueva historia
La historia
ha de entenderse en el contexto de la geografía, también la geografía ha de
entenderse como una realidad siempre cambiante. Y si la geografía tiene una
historia, esto implica que una nueva lectura de la historia también puede subvertir la presente lectura de la geografía.
4.-LA DECADENCIA
DEL MAPA MODERNO
Un mapa caduco, pero conocido
Nos criamos
con un mapa intelectual en el que la aseveración de aquel teólogo hubiera sido
recibida con aceptación y quizá hasta con entusiasmo. No solo el mapa político
ha cambiado, el cambio involucra todo el mapa mental, de tal modo que zonas
enteras de nuestros viejos mapas desaparecen o al menos quedan entre signos de
interrogación.
El mapa moderno
La primera
de las características de la modernidad fue la búsqueda del conocimiento
objetivo. La revolución copernicana sacudió todo nuestro mapa mental, de tal
modo que a partir de allí el conocimiento requería objetividad. La objetividad
nos lleva a la universalidad. El conocimiento que la mente busca ha de ser
universal en dos sentidos, en primer lugar, ha de abarcarlo todo, en segundo
lugar ha de ser tal que cualquier ser racional pueda reconocerlo. De este
alcance objetivo y racional, nos salta al del aspecto de su universalidad, sus
conclusiones han de ser reconocidas como perfectamente lógicas y objetivas por
todo ser racional. Este fue el mapa con el que nos criamos el mapa de la
modernidad, también fue este el mapa del “destino manifiesto para el hombre
blanco”. Ciertamente este mapa concebía al mundo como moviéndose
inexorablemente hacia una civilización futura
que seria democrática, protestante y basada en la libre empresa, era un
mapa en el que el mundo avanzaba hacia la uniformidad, basado en el
conocimiento objetivo científico.
La decadencia del mapa moderno
Hoy este
mapa ha cambiado y sigue cambiando, algunos de los cambios viene del centro
mismo y otros de la periferia. Del centro vienen las criticas postmodernas de
la modernidad. Con esto el conocimiento
supuestamente objetivo de la modernidad occidental, resulta ser tan sujeto a la
perspectiva particular y a los intereses particulares que forman la modernidad
como lo fue cualquiera de los mapas que la modernidad calificó como míticos. De
la periferia surgen entonces nuevas
voces, voces sofocadas de las antiguas colonias, todas estas voces dicen que lo
que la modernidad se imagino ser objetivo era en buena medida la
objetivización de los intereses y las
practicas de los varones occidentales y lo que la modernidad se imagino ser
puramente racional era en realidad reflejo de un nuevo modo de pensar. Hoy
podemos trazar nuevos mapas con quienes la modernidad excluyo.
No basta con lo posmoderno
La palabra
“posmodernidad” sigue siendo sospechosamente moderna, sugiere que la modernidad
va alcanzando sus limites. Al menos en tres puntos sigue su vigencia 1. que el
punto crucial tiene que ver con el conocimiento mas bien que con la sabiduría,
2. que el conocimiento sigue moviéndose del centro a la periferia 3. que el
proceso ha enriquecido a unos a costa a de otros.
Lo extramoderno
La existencia
de un mapa alterno que se forma en la iglesia y surge de la lectura de la
lectura de las Escrituras, de la oración, del culto, es esencialmente un mapa
extramoderno. El mapa intelectual de un mundo creado por Dios, sostenido por
Dios y abierto a la acción de Dios, lo que se llama “fundamentalismo” que para algunos no lo es en el fondo pues
esto no es mas que una reacción moderna a los postulados de la modernidad y la
fe no es un elemento de la modernidad sino una realidad extramoderna. De tal
apreciación saco que lo extramoderno no es anticuado ni burdo ni ingenuo solo
diferente.
5.-HACIA EL
MAPA DE UNA NUEVA CATOLICIDAD
Lo que nos
incumbe hacer ahora es comenzar a explorar lo que esto pueda implicar para la
teología cristiana.
Los mapas cambiantes de la antigüedad y de la posmodernidad
El mapa
mundial de un antiguo griego era muy semejante al mapa de un europeo moderno de
hace un par de siglos. En este mapa había también dos círculos concéntricos: en
primer lugar, la nación: luego, el resto de la civilización. El mapa de
Alejandro no duro mucho. No fue sólo que su imperio se deshizo casi
inmediatamente después de su muerte. Luego vino la reacción. Hubo un
resurgimiento de las antiguas culturas y
tradiciones, frecuentemente como medio de resistencia contra los influjos
helenistas. También en esto se ve un paralelismo entre el modo en que el mapa del mundo
evoluciono en aquellos tiempos y cómo lo ha hecho durante la Edad Moderna. El
resultado de todo esto fue que prácticamente todo el mundo se volvió parte de
la modernidad occidental. Los paralelismos entre los últimos siglos del
helenismo y las últimas décadas de la modernidad son notables. Hacia el fin del
helenismo los antiguos centros de la cultura griega habían sido invadidos por
una amplia variedad de perspectivas
religiosas procedentes del oriente.
Hoy hacia fines de la modernidad se puede notar lo mismo.
Sectarismo y sincretismo
El
principal reto teológico a que tuvo que enfrentarse la iglesia antigua fue la
amenaza del sincretismo, sin embargo, lo que no se ve muchas veces es que el
sincretismo y el sectarismo van paralelos. También la heterodoxia y el
sectarismo van a la par.
La catolicidad no es universalidad
La
catolicidad quiere decir mucho mas, etimológicamente, significa “según el
todo”, y por lo tanto no es exactamente lo mismo que “universal” o “uno”.
“Universal” es lo que se encuentra
uniformemente presente en todas partes; Católico es lo que concuerda con el
todo, aquello en que todos tienen un lugar. El propósito de los credos no era
universalizar la doctrina cristiana, sino desarrollar respuestas especificas a
los retos de un tiempo o lugar, fundamentándose en la doctrina trinitaria.
Catolicidad y posmodernidad
Implica
muchos peligros, el primero y mas notable es el peligro del sincretismo, otro peligro
es mas insidioso, por cuanto menos aparente. Pero si hay peligro de sincretismo
en la iglesia de hoy, nuestro baluarte mas seguro es la Palabra de Dios,
mediante la cual toda doctrina y tradición ha de ser medida.
Sectarismo oculto
Hay otras
formas de sectarismo que aunque menos evidentes, no son menos reales, ni menos
peligrosas. El sectarismo del Atlántico Norte justificada en el éxito de su
teología, pero con el mismo currículo teológico de hace cincuenta años, en el
que los cursos consisten en una
bibliografía de traducida al castellano, originalmente en ingles, alemán u
holandés, el desentenderse de las percepciones teológicas de quienes escriben
en español, japonés o sawahili a fines
de la modernidad es un sectarismo. Hay además el sectarismo socioeconómico, denominacional,
de etiqueta, miope que no ve la pobreza y el que peca de ser puro hasta en la
liturgia.
La catolicidad de la ecclesia semper reformanda
Lo que esto
quiere decir es que la misma Palabra escrita de Dios, por su estructura y
composición, nos llama a nosotros también a la cath`olicidad , a escuchar lo
que otros interpretes desde otras
perspectivas encuentran en el texto y en
la historia. Esto es parte de lo que significa ser semper reformada en
los albores de la edad posmoderna. El impulso sectario es paralelo a la
búsqueda moderna de la objetividad y la universalidad. De igual manera que la
modernidad soñaba con un solo mapa mundial con una sola cultura, así también
los sectarios sueñan con una sola teología, una sola doctrina, un solo
evangelio.
La postura de Calvino
Calvino
creía que lo que estaba proponiendo era una versión actualizada de la antigua
colegialidad episcopal descrita por Cipriano. Por otro lado Calvino afirma que
doquiera se encuentre la verdadera predicación de la Palabra y la correcta
observancia de los sacramentos, allí esta la iglesia. Resulta claro que las
cosas que dañan la religión o causan la perdida de la salvación son bien
básicas y pocas. Tod esto es una
indicación de que según adentramos en la era posmoderna, las iglesias
protestantes surgidas de la tradición
reformada tendrán una contribución importante que hacer a toda la iglesia,
puesto que es un mapa posmoderno.
El otro lado de la moneda
Existe el
peligro de sectarismo incluso en las iglesias altamente ecuménicas. En sus
otras dimensiones el sectarismo también se relaciona con la geografía, con la
cultura y con la clase.
La reforma desde la periferia
Lo que es
mas, el principio de que la reforma sucede en la periferia, implica que si la
hemos de encontrar la hallaremos en la periferia.
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